Repasando estos días la última entrada en el blog de “Crea la banda sonora de tu vida”, me ha parecido que aun debíamos conocer, ahondar y desarrollar un poco los conceptos educativos de “isla” y “península”. Cierto es que éste no es un espacio para la geografía o para el conocimiento del medio, pero aun así, creo mucho en las metáforas ya me conocéis, y ambos conceptos servirán perfectamente para dar imagen virtual, a lo que quiero contaros.

Como todos sabemos, y según la RAE, que “isla” es una porción de tierra rodeada de agua por todas partes. Por otro lado, “península”, usando la misma fuente, es una porción de tierra cercada por agua, y que sólo por una parte, relativamente estrecha, está unida y tiene comunicación con otra tierra de mayor extensión.

Ambos conceptos geográficos y su representación mental son fundamentales para dar imágenes reales a nuestra forma de entender la educación desde el punto de vista del proyecto “Crea la banda sonora de tu vida”. Definen perfectamente la realidad educativa de nuestro pasado, la primera, y de nuestro presente-futuro y del de nuestros alumnos, la segunda.

Desarrollando el primer concepto, los alumnos “isla” son aquellos que asisten a clase sin la necesidad de interrelación educativa en el aula. Su proceso social se cierra a su círculo de amistades y no por ello coincidentes con sus compañeros de clase. Y su proceso cognitivo se reduce hasta la mínima expresión: sólo hay una fuente de la que poder tomar el conocimiento, el profesor. Por lo tanto, todo lo que puede ocurrir al propiciar la conexión entre cada uno de los diferentes perfiles de los alumnos de un mismo aula, de un mismo centro, de otros centros, o de otros países, queda reducido a cero. No interesa, no se potencia, no se explora, jamás se llega a conseguir atisbar la ingente cantidad de conocimiento que esas relaciones educativas generan. En base a este modelo de alumno “isla”, jamás se puede llegar a entender que alumnos y profesores, somos partes fundamentales de una comunidad educativa socialmente activa y que por extensión, el conocimiento es algo que sustentamos entre TODOS, nunca es algo personal.

De la misma forma, los profesores “isla”, son aquellos que aun siguen pensando que están abocados a la soledad de su aula de música o a la tristeza de los departamentos unipersonales, profesores que reducen su campo de visión al de su propio centro y que no dan importancia a la interconexión educativa con otras partes del mundo, en el que el proceso de desarrollo educativo no se parece, ni por asomo, al suyo. No es una cuestión de que aquello sea mejor o peor, simplemente es un cuestión de aprender de las diferencias que nos enriquecen.

Ambos perfiles “isla” nos hablan de un pasado educativo absolutamente respetado y respetable, pero no por ello mejor, educativamente hablando, nunca cualquier tiempo pasado fue mejor. La re-evolución de la sociedad del siglo XXI nos aboca a una globalización, con sus luces y con sus sombras, pero que en el plano educativo permite que los avances en  las aulas puedan ser implantados en cualquier parte del mundo en tiempo real. Por lo tanto, los alumnos y profesores “isla” están inscritos en el panel de la extinción. La evolución, el desarrollo educativo y del sentido social de nuestros tiempos, han sentenciado su destino. Estamos ante una realidad inapelable.

Es el momento de mutar genéticamente y generar istmos por doquier, esas lenguas de tierra que unen las penínsulas con los continentes. Es el momento de sentirnos partícipes, no sólo de nuestro propio proceso educativo, ni del de nuestros propios alumnos, si no de ser capaces de sentirnos partes de un continente mayor, sabiendo que cada uno de nuestros avances son tomados en cuenta y mejoran el desarrollo de la educación a nivel global.

Ésa es la diferencia entre islas y penínsulas, entre cerrarse o abrirse, entre avanzar en cada nueva sesión de trabajo cooperativo con nuestros discentes o sentir la monódica reiteración de una vieja melodía en el aula de música, que lleva sonando de la misma forma al menos, los últimos 100 años educativos.

El proyecto “Crea la banda sonora de tu vida” pretende ser simplemente eso, una excusa, un istmo, ese punto de contacto con un continente para que cada una de nuestras “islas”, cada una de nuestras aulas, se transformen en “penínsulas”, se conecten, se entrelacen, se conozcan, sean conscientes de su unicidad y por lo tanto de su enorme valía, y puedan volcar todo su conocimiento dentro de la comunidad educativa musical y por extensión, dentro de la comunidad educativa generalista.

Es el momento de poder hacerlo, el momento de actuar, de poder hacer ver a todos que la música no es una “isla”, y voy un poco más alla, que la música tampoco es una “península”, si no que la música es el gran “continente” que mantiene unidas entre sí todas y cada una de las partes en las que se divide los diferentes espacios cognitivos del ser humano.

Somos áreas troncales, y hasta que nosotros mismo no veamos esta absoluta verdad con claridad, la educación a nuestro alrededor no terminará de despegar.

Ánimo, como veis, aún no queda mucho por hacer, sólo hemos dado el primer paso.

Antonio Domingo