¡Hola de nuevo a todos!

Para cerrar este primer trimestre de trabajo continuado en nuestro proyecto común “Crea la banda sonora de tu vida”, quiero dejar por escrito el punto de vista primigenio que nos hizo apostar por este tipo de evento educativo y por este tipo de educación.

Me consta que todos compartimos esta idea primera y que por eso, estamos subidos a este barco en busca del mismo destino final. Pero como todo el proyecto ha de quedar perfectamente documentado, no está de más fijarlo en papel, aunque sea digitalmente, “para que conste y surta los efectos oportunos”.

Como idea inicial de este “Crea la banda sonora de tu vida” está la idea del aprendizaje musical a través de lo procedimental, a través del aprender haciendo, a través del empirismo. No me cabe en la cabeza que el estudio de la música en cualquier etapa, (infantil, primaria y secundaria), pueda plantearse de otra forma que no sea “haciendo música”. El resto de contenidos pueden ser muy importantes y dan redondez al conjunto del proceso, pero la base, la cimentación de la asignatura, el punto de apoyo para ponerse en pie, bajo mi punto de vista, y doy fe que bajo el vuestro también, es tocar, cantar, bailar, en definitiva, hacer música juntos en el aula.

Al tenor de lo visto en vuestros canales de YouTube, en las fotos y vídeos que enviáis por Twitter, y por las actividades que ya habéis cumplimentado, esta forma empírica de hacer educación musical es tan vuestra como nuestra, y éso nos alegra enormemente. “No estamos locos, y sabemos lo que queremos”, como diría el grupo Ketama.

El estudio de la música es un arte educativo integral, pleno, aglutinador, pero únicamente cuando de lo conceptual pasamos también a lo procedimental. Es ahí donde la maquinaría del desarrollo neuronal se pone en marcha. Es en ese momento cuando ambos lóbulos cerebrales entran en funcionanmiento logrando un número de sinapsis que, como ya ha quedado demostrado científicamente por innumerables estudios, ninguna otra actividad consigue. La música es “un arma” educativa. Y sí, habéis leído bien: UN ARMA. Consigue un desarrollo psicomotriz, y por lo tanto un desarrollo neuronal de lo congnitivo y lo procedimental que genera una revolución en los cerebros de nuestros alumnos.

A eso, por si fuera poco, le tenemos que añadir todos los efectos sociales que el hecho de tocar en grupo implica, así como los concomintantes emocionales que hacer arte conllevan.

Emocional, social, procedimental y cognitivo, ¿se puede pedir más a un aula en nuestros centros educativos?

En definitiva, que el estudio y la PRÁCTICA de la música son fundamentales en el desarrollo educativo de cualquier ser humano, tanto, que para mí es un DERECHO FUNDAMENTAL.

Sigamos trabajando en esta idea, en este proyecto, en esta forma de entender la educación musical y la educación en general. Razones no nos faltan. Sigamos remando, recordad que viajamos todos en el mismo barco.

Un fuerte abrazo y Feliz Navidad.

Antonio Domingo