Hola a todos los miembros de esta comunidad educativa, de este “Crea la banda sonora de tu vida” que nos acoge en el curso 2013-2014.

Hoy será una entrada en el blog con muchas preguntas, seguramente muchas más que respuestas. Hoy quiero poner en el punto de mira algunos de los resultados educativos que estoy viendo a través de vuestras redes sociales. Ya comenté en una de las entradas de este blog, que el uso de las herramientas tecnológicas era un elemento absolutamente troncal y que poco a poco debería ir convirtiéndose en algo cotidiano; que las redes sociales se convirtieran en parte de esa educación no formal de la que hablábamos la semana pasada.

Pues bien, como era de esperar, ya hay muchos alumnos de nuestras orquestas que han asumido esas herramientas y podemos disfrutar de los primeros resultados en la red. A través de YouTube y sobre todo de Twitter como el gran aglutinador,  podemos ver fotos de los trabajos semanales, algunos vídeos y comentarios, sobre todo, comentarios. Y sobre algunos de esos textos quiero entretenerme hoy y usar el microscopio educativo para analizar qué nos cuentan nuestros alumnos con esas palabras escritas de forma desenfada en la red.

No voy a personalizar los datos porque me parece que, aun siendo totalmente públicos, es preferible salvaguardar su intimidad. Aun así, evidentemente si abrís vuestra cuenta de Twitter en el hashtag de #creabandasonora, podéis leer absolutamente todo lo que os voy a contar. Ellos ya lo están publicando. Como era de esperar, nuestros alumnos asumen incluso antes que nosotros mismos aquellas herramientas en las que son nativos, y el uso de las nuevas tecnologías son su “pan de cada día”.

La lectura de toda esa información que semana a semana se está publicando no tiene desperdicio y se está convirtiendo en un verdadero cuaderno de bitácora de nuestro proyecto. Algo que pasados los meses, nos será absolutamente útil como memoria emocional, social y cognitiva del proyecto.

Paso a la acción y selecciono algunos de los tweets más potentes que han sido publicados en nuestro hashtag. Con el primero no se puede empezar de mejor manera: “Único motivo de levantarme mañana para ir al insti. Es seguir con el proyecto #creabandasonora“. Me consta que todos tenéis muchos años de experiencia como profesores de secundaria, por lo tanto estaréis de acuerdo conmigo en que recibir un regalo como éste antes de ir al instituto es una verdadera maravilla. ¿Qué ha pasado? ¿Es un alumno que está motivado?

En este otro tenemos una misma línea: “Estoy deseando seguir con el proyecto mañana #creabandasonora“. En ambos casos, en los dos tweets, los alumnos los escriben ya el día de antes. ¿Eso quiere decir que antes de ir a dormir ya están pensando en lo que van a hacer al día siguiente en su instituto, en nuestro aula?

Otro más que, en esta ocasión, nos habla de sus intenciones:”Mañana tocaa proyectoo, a aprovecharloo (:  #creabandasonora“. ¿Clases de instituto que hay que aprovechar? ¿Querer aprovecharlo significa que está disfrutando y que por lo tanto, se hace corto?

Quizás el siguiente tweet nos pueda parecer un tanto duro, quizás incluso radical para con el resto de asignaturas del centro, pero refleja la realidad emocional de lo que siente el discente en ese momento: “El viernes por la mañana lo único divertido es seguir con el proyecto #creabandasonora . Espero que sea un viernes perfecto”. Diversión, aprovechar, desear, motivación… Al leer esas palabras, ¿es real que estemos hablando de alumnos de secundaria?

A continuación enlazo dos que son parecidos a los anteriores:

“La única razón para ir a clase mañana es seguir con el proyecto #creabandasonora“.

“Espero q este viernes sea genial, porque es viernes y porque seguimos con el proyecto #creabandasonora. Mañana me levanto con ganas jaja”.

“Única razones para ir a clase”, “mañana me levanto con ganas”, ¿qué está ocurriendo en nuestras aulas? ¿Qué está ocurriendo con nuestros alumnos?

Todos sabemos lo complicado que es que los adolescentes verbalicen muchas de sus emociones, de sus gustos, de sus realidades interiores, sobre todo por miedo a no ser aceptado por el resto del grupo. Como podemos comprobar, estos chavales han perdido la venda que les cubría los ojos y defienden con orgullo aquello que les hace felices y aquello que sienten que les está desarrollando como seres humanos. ¿Podéis imaginar que todos los alumnos que forman el proyecto, (cientos), pudieran comunicarse y compartir sus experiencias, sus logros, sus risas entre ellos? ¿Conocerse? ¿Comprender que no están solos? ¿Notar la proximidad de los otros y sentir que son muchos sintiendo lo mismo, por lo tanto no son raros?

Para cerrar os dejo otro tweet que abre además una nueva ventana: “Recordar mirar nuestra página Web y mirar nuestros avances”. ¿Tanto se ha llegado a entender nuestros alumnos el proyecto que incluso nuestras orquestas tienen sus propias vías de marketing para poder hacerse oír en el mundo? ¿No es esto algo que va más allá de un proceso educativo musical y se está convirtiendo en un proceso educativo vital?

Toda esta locura socioeducativa sólo depende de nosotros. ¿Nos atrevemos?