Jordi A. Jauset

La música y el lenguaje comparten recursos y sustratos cerebrales neuronales por lo que numerosos estudios analizan si potenciando el aprendizaje musical existe una repercusión positiva en las áreas del lenguaje. En principio tiene su lógica pues los bebés canturrean antes de hablar, imitando los sonidos y entonaciones de los adultos. Por eso se pensaba, y así lo demuestran algunas investigaciones, que iniciar el aprendizaje musical en edades muy tempranas mejoraba la adquisición de otras habilidades distintas a las musicales, en particular, las verbales (Kennedy y Scott, 2005).

“Estudios recientes evidencian que tocar un instrumento musical influye en una mejor comprensión del lenguaje y promueve la mejora de habilidades tales como la atención, la percepción y la discriminación de estímulos (tonos musicales), la memoria de trabajo y el control motor de la propia conducta. Hoy conocemos bien en neurociencia el efecto de la actividad motora sobre la percepción sensorial” (Dr. Francisco Mora, doctor en medicina y en neurociencia).

Las habilidades rítmicas son cruciales para el desarrollo de la lectura y escritura en edades tempranas (Woodruff Carr et al. 2014; Corriveau y Goswami, 2009). Estudios, como el de Goswami et al. (2011) indican que los niños con dislexia tienen dificultades en procesar la información temporal (percibir el tempo y seguir un ritmo percutiendo con los dedos) y en consecuencia, el aprendizaje musical resulta de ayuda para atenuar dichas dificultades.

La música, según Laura-Ann Petitto investigadora de la Universidad de Toronto (Canadá), puede facilitar el aprendizaje de una segunda lengua. Esta fue la conclusión del estudio que publicó en el año 2008 al comparar los resultados entre un grupo de músicos con otro de “no músicos”. El primer grupo ofreció una mayor fluidez expresiva a consecuencia, posiblemente, de una mayor atención aplicada a las tareas cognitivas, fruto de la práctica durante el aprendizaje musical.

(Referencia: Jordi-Angel Jauset-Berrocal, ¿La música distrae? Neuromúsica y educación. Círculo Rojo, 2017)