Eva Balmaseda Serrano

Mi aula, mi castillo

Soy profesora de música en un IES de la provincia de Ciudad Real, y hoy estoy aquí para hablar de algo muy importante y que FUNCIONA.
¿Funciona?, una palabra poco recurrente cuando hablamos de educación.

Cierto es, que como dice el refrán, “cada maestrillo tiene su librillo”, cierto también, que no existe una varita mágica que convierta lo imposible en posible, también es verídico que no hay palabras, libros, ni misterios en todo esto. Sencillamente yo lo llamo PASIÓN.
Vengo de una familia de docentes, de todos los cuales he aprendido sin saberlo toda mi vida, mis tíos y en especial mis padres, pero no sólo he aprendido a base de observar y vivir con ellos, también he aprendido de mi propia vida, de mi experiencia como alumna, de mi análisis como docente.

Mi aula. Mi aula es un castillo, un refugio para todos aquellos que su día a día es difícil en un centro educativo. El niño asperger que camina solo por los pasillos, la niña conflictiva que solo encuentra momentos de bronca, aquella que siente que nadie la acepta y que todo el mundo la mira mal, el niño que no tiene amigos, el extranjero que viene a mitad de curso y no sabe nada de español, la que tiene muchos piercing y el pelo rosa, aquel que es rechazado por su forma de vestir o sus gustos diferentes, el niño obeso, la niña con problemas de alimentación, o el niño con una discapacidad física o sensorial….y junto a ellos, que ahí es donde reside la magia, está el resto del alumnado, conociéndose, respetándose y lo más importante trabajando juntos….todos encuentran cabida en ese aula, su refugio, un lugar especial.

¿A qué es debido todo esto?, ¿Porqué tanta motivación y entusiasmo?. Porque mi forma de enseñar parte desde el alma. El conocimiento de la verdad, de la persona, del ser humano.
La motivación parte de querer enseñar, pero no sólo enseñar música, aprender a ser personas, a ser responsables y comprometidos, aprender a amar a los demás, a respetar y respetarse a uno mismo, a luchar por aquello que sueñan, a no detenerse ante las adversidades, a ser un equipo, a luchar sin descanso, a sonreír en cada paso, a disfrutar de todo lo que hagan y lo más importante a saber sentir el resultado de todo ese trabajo.

Lo hago a diario en mi aula, sin libros, sin apenas sillas, con poco material, ya que el material más bueno somos nosotros mismos. Mi trabajo es con ellos, con mis alumnos y todo el potencial que descubres en cada uno. Trabajo en equipo, el individuo pasa a un segundo plano para ser grupo. Es bonito descubrir como son ellos los que se moldean, como cambian la dirección de sus vidas, como se dejan ayudar y su vida y la de sus familias cambian.

No podemos pretender que un niño sea buen estudiante si primero no conocemos su historia, su lucha interior, y hay tanta lucha y tanta vida por descubrir…..

Yo lo hago por medio de la música, por medio del baile y la interpretación, trabajo con las emociones, por medio de proyectos, invento musicales, creo historias, regalo aquello que ellos desean vivir, aquello que desean soñar consiguiendo que el bullying desaparezca, que el rechazo disminuya, que se motiven por los estudios, que descubran sus sueños y luchen por conseguirlos, que la motivación, inclusión y equipo sean su bandera, y en 12 años que llevo trabajando no hay día que no vuelva a casa con una sonrisa.

Esto no significa que lo que tú haces está mal. No significa que lo mío es lo correcto, que va, todo es válido si a tí te sirve… Yo hablo de que he descubierto algo que como decía al principio FUNCIONA, hablo de que mi día a día es duro, igual que el tuyo, que hay veces que te sientes perdid@, sól@, con miedo, decepcionad@, dedicas mucho tiempo y esfuerzo, se lo robas a tu familia, sacrificas tu día a día, tu bienestar, pero sabes que no puedes caer, porque ellos dependen de ti y te necesitan, y hay veces que te es muy difícil continuar, pero es en ese momento cuando debes mirarte a un espejo y recordar que nuestro trabajo en el aula es muy importante, que las vidas que tenemos a nuestro alrededor son nuestro futuro y que sólo nosotros somos capaces de devolver la ilusión, la lucha y los sueños de millones de personas, sólo debes encontrar aquello que está dentro de ti, y también funciona.

Soy Eva Balmaseda Serrano y soy feliz yendo a trabajar a diario a un instituto, soy feliz cuando hablo de mi trabajo, de mis chicos, cuando veo que mi aula es un hervidero de sonrisas, de buenos propósitos, de magia. Cuando después de mucho esfuerzo y muchas horas de ensayo consigues que ese alumno que veías incapaz de subirse a un escenario, que correteaba sólo por los pasillos, que se sentía perdido, y que había cambiado sus sueños por miedos, es entonces cuando los supera, baila, interpreta, hace música….se supera y observas cicatrizar esa herida.

Crece su autoestima, da la mano a sus compañeros, se abrazan, se ayudan, protegen al más “débil”, reciben los aplausos de aquellos que más les quieren, su familia, y que muchas veces no han estado orgullosos de ellos, ya no volverá a estar solo, ahora forma parte de algo más grande, ahora tiene amigos. Y tú, sencillamente observas como toda esa lucha, ese esfuerzo, esos días de desaliento cobran sentido y te prometes seguir trabajando así, por muchas adversidades que te encuentres en el camino.

A mi me funciona, porque mi pasión son ellos, sus vidas, sus miedos y mi trabajo es seguir a su lado, de su mano, indicándoles cual es el camino de sus sueños.

Lucha por encontrar aquello que te funciona y que haga que tu trabajo sea sonreír todas las mañanas.

 

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